Nuestra Señora está de la mano de todo aquel que sufre en el cuerpo, alma o espíritu…y se hace presente en todos los corazones desde su santuario en Lourdes, visitado, cada año, por millones de personas.
Allí, el cristiano manifiesta libremente su fe, un lugar donde enfermos y discapacitados son los privilegiados, un lugar de oración, de servicio y de fraternidad entre los pueblos, un lugar que a los niños y a los jóvenes les parece “súper”, un lugar abierto a todos, sean las que sean sus ideas. Incluso unas pocas horas en Lourdes no se olvidan.
Y esta aventura comenzó en 1858, cuando la Santísima Virgen se apareció a Bernardita Soubirous. Desde entonces, la afluencia de peregrinos y visitantes no ha dejado de aumentar. La historia de Lourdes se escribe cada día. No es una leyenda de tiempos pasados.
Nos dice Su Santidad Benedicto XVI: “No se puede contemplar a María sin ser atraídos por Cristo y no se puede mirar a Cristo sin descubrir inmediatamente la presencia de María. Existe un nexo inseparable entre la Madre y el Hijo engendrado en su seno por obra del Espíritu Santo, y este vínculo lo percibimos, de manera misteriosa, en el sacramento de la Eucaristía, como pusieron de relieve desde los primeros siglos los Padres de la Iglesia y los teólogos."
"Desde esta perspectiva se comprende mucho mejor por qué en Lourdes el culto a la santísima Virgen María va unido a un fuerte y constante culto a la Eucaristía, con celebraciones eucarísticas diarias, con la adoración del santísimo Sacramento y la bendición a los enfermos, que constituye uno de los momentos más fuertes de la visita de los peregrinos a la gruta de Massabielle..."
(Al hacer clic en PLAY, podrás escuchar un resumen del Episodio titulado "¡Camino a Lourdes" transmitido en Febrero 2007.)
¡Que tengas días plenos del amor de María Santísima!
Jesús te ama.

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